Costumbres

Ningún pueblo ha logrado escapar jamás del mestizaje cultural. Macas, por su parte, ha reforzado sus propios valores mediante la reinterpretación de aquellos que le prestaron los pueblos selvicolas.

La inmigración ha traído como consecuencia el cambio en el modo de vida , razón por la cual las costumbres tradicionales tienden a desaparecer

VIVIENDA

Generalmente la vivienda era de cuatro aguas y a veces la influencia jíbara impulsó a los macabeos a levantar shuaronunos comunitarios en grandes proporciones y con las esquinas anteriores y posteriores redondeadas. Llamaban quincha a las paredes (quichua: atajo, corral) y las fabricaban con caña partida y postes de pambil, chontaduro o helecho arborescente; el techo iba cubierto con paja de toquilla artísticamente trenzada. Pocas veces el piso llevaba entablado pues se lo prefería de tierra apisonada. En el ambiente de la cocina precisamente, como cuy Macabeo; en el patio y en los alrededores de la casa abundaban las gallinas, los chanchos, los pavos, las cabras y las llamas, las dos últimas hoy completamente desaparecidas.

El dormitorio estaba provisto de un cahuito(quichua: cama) similar a la peáka jíbara que no era otra cosa que una tarima hecha con caña picada. No había más muebles que la Kutanga, asiento de tronco de árboles, igual a la cutanca quichua que se usaba para sentarse y también para moler. En el menaje doméstico tenía el Macabeo la pininga o azafate de barro, chanquinas o ashangas de mimbre( la una de origen jíbaro y la otra de procedencia serrana), las chinganas de barro para cocinar y las huambachis de chambira, pita o cabuya, semejantes a las ilicas de los canelos.

 

CHACRA:

La necesidad y los imperativos del medio determinaron que los macabeos tomarán también algunos elementos jíbaros. En cuanto a la chacra similar a la de la sierra se parecía más a la jibaria porque en ella no se cultivaban en ringleras sino al boleo, después de la tumba, la quema y el despalice. La chacra se ubicaba en las proximidades de la vivienda y de ella obtenían lo indispensable para la supervivencia. La Sal tenían que traerse de la sierra o de las fuentes de Mangosiza, de donde tenían que arrancársela a la fuerza a los nativos. Los macabeos no fueron colonos como los de Gualaquiza, Sucúa y Méndez y por eso no conocieron los entables.

ALIMENTACIÓN:

Se reducía a lo que producía la tierra: yuca plátano, maíz, papa china, camote, más la carne que procedía de la caza y la pesca. El plato preferido era el ayampaco preparado con pescado con palmito y envuelto con hojas de vijaho y asado. Este alimento lo encontramos también entre cayapas y colorados lo que demuestra los contactos interétnicos de los grupos quiteños antes de la llegada de los blancos.

Otro alimento imprescindible era el masato, pasta de yuca molida que se llevaba como vianda durante los viajes. Los preparados con cuy, gallina o chancho eran propios de las grandes celebraciones.

Entre las bebidas se destacaba, la chicha de yuca, palma, caña fermentada. El Macabeo bebía y bebe en abundancia también la guayusa.

ARMAS PARA LA GUERRA:

La actividad preponderante de los ancestrales amos de la selva, los jíbaros, había sido la guerra. El mestizo macabeo, que las más de las veces no podía contar con armas de fuego, tuvo que copiar las mismas armas que su enemigo usaba y mezclarlas con el machete y el puñal. Se dice que los macabeos usaban armas de fuego solo en casos extremos, por ejemplo cuando el poblado era atacado y las posibilidades de triunfo eran dudosas. Siempre alertas por los continuos ataques de los jíbaros habían organizado batallones de lanceros que se desplazaban por la selva con la misma velocidad y sigilo que los indígenas. Un capitán se ponía a la cabeza de veinte, cuarenta o cincuenta lanceros y muchas veces dejaban el poblado para dar alcance a los enemigos y castigarlos por sus sangrientas incursiones.

Tanto los capitanes como los lanceros vestían idéntico itipe que los jíbaros y llevaban lanzas de chonta fabricados con las mismas técnicas que habían aprendido de ellos. Los Macabeos se anudaban a la cabeza un paño que llevaban el tendema de plumas y el cuero y la cara teñidos de huito y achiote. Se señían así mismo los mestizos un ancho cinturón de pelo trenzado o acachuli (aKáchu:Jíbaro) y los alimentos y algunos enseres los portaban en sirgas (quichua:bolsa) tejidas con chambira; los enemigos llevaban el huanbachi.

Hacia 1870 Macas contaba con una tropa de 60 lanzas debidamente entrenados para el combate con los nativos y su poder disuasivo permitió la supervivencia del poblado. Eran estos soldados, si así podría llamárselos, diestros con la pucuna (yumi jíbara) para la cacería. El jíbaro convocaba a los guerreros con el tunduy y la tenenmba, mientras el maquence usaba el cacho o cuerno de res para transmitir coticias y órdenes en e campo de lucha.

Para las largas jornadas por la selva utilizaba el mestizo el chaqui cara (quichua: cuero para los pies); trepaba a los árboles con agilidad, preparaba hábiles emboscadas, comía frugalmente, principalmente el masato de yuca, viajaba velozmente en canoas construidas por él mismo por los torrentosos ríos amazónicos y pueden pasar días en la selva, alimentándose de frutas silvestres y raíces.

 

LA RANDIMPA:

La palabra randimpa es un termino muy familiar y común entre los macabeos cuya costumbre se remonta a cientos de años atrás. En los momentos actuales, de la randimpa solo han quedado su nombre que se murmura con nostalgia en el recuerdo.

La randimpa tenia como objetivo realizar trabajos particulares de los vecinos de Macas como la construcción de huertas que se conocían con el nombre de chacras, que servían para sembrar sus productos o para sembrar el pasto gramalote o para construir maizales u otros menesteres domésticos.

Para realizar estas actividades, el dueño de la randimpa calculaba el número de jornales que necesitaba para el trabajo; hacia un listado de familiares y amigos e invitaba señalando el día, fecha, lugar y la clase de actividad que debía de cumplir para que los concurrentes llevaran las herramientas apropiadas. La labor se terminaba a veces en un día o varios días, dependiendo de la extensión o dureza de la misma.

Luego de terminada la faena agrícola se debía ir a trabajar donde cada una de las personas que le ayudaron hasta terminar la ronda. Por ejemplo, si al dueño de la randimpa le ayudaron en el trabajo unas diez personas, el debía trabajar donde cada una de las diez personas en el día y lugar que ellos señalaban y a esto le llamaron “descontar la randimpa”.

Se llamaba ganar la randimpa cuando se hacía lo contrario, es decir, una persona iba ayudando a los demás hasta quince o mas días, y cuando este necesitaba invitaba a quienes le debían la randimpa y se convertía en el dueño del trabajo o el patrón. La minga en cambio era un trabajo comunitario y gratuito que se hacia en beneficio común y de progreso, como la limpieza de una plaza, cancha deportiva, construcción de una iglesia, escuela, etc. Me he permitido hablar de la minga para que conozca el lector cuál es la diferencia entre la minga y una randimpa maquense.

El día de la randimpa, el dueño o patrón nombraban a unas señoritas madrinas de los randimperos, a quienes se les conocía como “upichidoras”, las mismas que con la sonrisa en los labios, coqueteando, brindando la chicha sabrosa que calmaba la sed ardiente. Cuando llegaba la hora del almuerzo las lindas upichidoras tenían en el suelo hojas de plátano o bijao y sobre ellas ponían abundante yuca, carne de res, ají, y la guayusa para brindar a los randimperos.

Durante el día había mucha algarabía, risas y canciones, chismes y cuentos, pero también se lanzaban los piropos y se cantaban coplas a las upichidoras que ilusionadas soñaban en su matrimonio con un valiente e indomable Macabeo.

LOS JUEGOS

Hay que resaltar que la mayoría de los juegos practicados anteriormente se relacionan directamente con la subsistencia de nuestros mayores, así se puede anotar: las trampas, taullas, tongos, huayqueros que, como juego, nuestros mayores practicaban y conseguían un sin fin de productos que luego eran utilizados en su alimentación.

La utilización del tiempo en actividades tales como la fabricación de sogas, changuinas, esteras, guambias, baquelos, pilches, sáparos, se constituian en actividades recreativas enseñadas por los padres a sus hijos y que a mas de continuar con nuestras propias tradiciones permitían la amena conversación en el grupo familiar.

Debemos anotar que nuestros mayores no tuvieron juguetes sino que los suyos eran producto de su propia imaginación. Para la fabricación de los mismos se utilizaban se utilizaban productos del medio, tales como el palo de balsa. Con este material se fabricaban canoas, aviones, cuchillos, machetes, carritos y otros, de acuerdo a su propia imaginación.

Bolas de caucho: extraída del árbol de cauchillo con cuya leche se formaba un ovillo hasta conseguir una bola de caucho, la misma que sustituía a la pelota.

Vejiga de res: se inflaba con la boca y se ponía a secar al sol para luego ser utilizada como balón en el juego de fútbol.

Poros: sustituida a la pelota y se utilizaba en ciertos trabajos manuales. Además era utilizado  en la elaboración de pilches utilizados en los hogares en las diferentes actividades diarias.

Milishos: para el juego de bolas y elaboración de artesanías, especialmente femeninas.

Frutos de rolaqimba: se representaba varios animales tales como: chachos, becerritos y otros, producto de la imaginación del niño.

Ojos de borrego: semillas que se recalentaban por frotación y se asustaba a los niños al pegar al cuerpo ya que estos producían calor.

San Pedros:  tenían igual utilidad que los milishos.
Tortas: igual función que los milishos y san pedro. Se escogían en las playas el río Upano o en los lugares húmedos de nuestra ciudad.

Paja toquilla: el tallo representaba una escopeta, se partía por la mitad y se le acondicionaban parte de la misma planta para que al ser movida emitía un sonido especial. Con este material también se elaboraban canastos, sombreros y diversas artesanías utilizadas por las niñas.

Piedras: Se escogían las piedras según su forma y se les utilizaba como fichas en los juegos con milishos, tortas y san Pedros.

Hojas de maíz o zarapanga: utilizadas para la fabricación de objetos netamente femeninos tales como zapatillas y muñecas.

Tongos de papaya, queneta y otras plantas: servían para representar instrumentos del lugar tales como la bodoquera y eran sopladas con milishos, san pedros y otras semillas.

Posteriormente en los oratorios dirigidos por la misión Salesiana se introdujeron juegos de otros lugares, especialmente con influencia italiana y española.

Los niños, al llegar a la edad escolar, conocimos nuevos juegos enseñados por maestros y niños que llegaron de otros lugares tales como: el florón, las rondas, las damas, ajedrez, ping-pong, fútbol, baskertball y volley-ball.

Los juegos propios del lugar y practicados por los niños eran.

El caracol: Se jugaban dibujando un caracol en le suelo tratando de formar un surco más o menos profundo para que corra la bola, el ganador del juego era aquel que introduce la bola el hueco ubicado en el centro del caracol.

La cuarta: Se jugaba con bolas. Se dibujaba un cuadro en el suelo. Sus esquinas y en el centro se hacían hoyos mas o menos profundos Ganaba el participante que mas hoyos adquiría en el juego.

Los Guashimbos: Se jugaba con bolas o ficha. Cuando el participante pegaba a la ficha contraria ganaba la apuesta.

Cuando las familias se reunían para realizar actividades tales como: desgranar maíz, maní, fréjol, hacer miel, rezar en Rosario, los niños jugaban:
 

 

  • Perros y venados: Se formaba dos grupos de igual número de participantes y se sorteaba para ser los perros y los venados. El sorteo consistía en pares y nones con los dedos, los que ganaban eran los venados y los perdedores perros. Se denominaban los lugares que harían cuevas. Los que hacían de venados se colocaban en sus cuevas, los que hacían de perros se colocaban a una distancia prudencial. Los venados salían corriendo y eran perseguidos por los perros asta ser tocados, en este momento los venados se quedaban en su sitio hasta que el compañero que hacia de venado tenga la oportunidad de salvarle dándole la mano. El momento que los venados eran “cazados” los papeles se cambiaban y el juego seguía.
  • Las escondidas: se formaban dos grupos, los que se esconden y los buscadores. Se determinaba un área de terreno, cuando el grupo de los buscadores encuentra a todos los escondidos los papeles se invierten y el juego continua.

En la actualidad la recreación ha sido dominada por la tecnología moderna que, de un niño activo lo ha convertido en un niño pasivo.